BIO

Fotografía de sueños y emociones.

Nacida en Segovia, España, en Diciembre de 1979, Belén Antequera comienza a interesarse por la fotografía a los 17 años de edad y, con su primera cámara analógica, realiza la serie “La verdad desnuda”. Pese a no contar aún con estudios profesionales, Belén retrata las formas humanas con una impronta inconfundible, producto de la combinación de una sensibilidad única y un uso intuitivo, pero sumamente apropiado, de las técnicas fotográficas.

Unos años después, la fotógrafa segoviana inicia su formación profesional tanto en Segovia como en otras ciudades de España, y adopta el formato digital, con el que desarrollará la mayor parte de sus trabajos hasta la actualidad.

Motivada por experiencias individuales devenidas en interrogantes e ideas, Antequera decide hacer de la fotografía un modo de vida y emprende un camino creativo de exploración, conservando un profundo interés por la gestualidad de los cuerpos.  A pesar del eclecticismo de las temáticas elegidas en las diferentes series, Belén mantiene un estilo en el que los motivos femeninos son protagonistas y la delicadeza de las formas orgánicas y las texturas contrastan con el dramatismo de los gestos y una atmósfera sombría y nostálgica.

En 2010, pasa a formar parte de la Asociación Fotográfica Segoviana (AFS) e  interviene de forma activa en la organización de los eventos “SegoviaFoto”. Mientras tanto, realiza series fotográficas a modo de relatos y participa de otros colectivos de artistas.

Después de publicar su obra “Closed Office” en la revista argentina Bex Magazine, decide viajar a Buenos Aires. Allí colabora con empresas locales y continúa sus estudios como Directora de Fotografía para Cine en el Centro de Formación Profesional del SICA.

Actualmente, se desempeña como camarógrafa y directora de fotografía en proyectos audiovisuales varios y como profesional de la fotografía en el campo publicitario. También participa de producciones de moda y continua trabajando de forma independiente con sus ideas y temáticas recurrentes.

Micaela Soquiransky